5.7.07

Boda en Extremadura



Por fin el "Sí, quiero" tuvo lugar. Parece que fue ayer cuando Nur nos dijo que se casaba, y han pasado 6 meses hasta el 30 de junio, día del evento. Bajo un sol de justicia Nuria e Iván se convirtieron en marido y mujer. Y allí estuve, siendo testigo y mi hígado siendo fruto de una nueva ingesta de cebada.

El viernes empezaron los preliminares, cenando con los novios y amigos en un bar de Alía, venga a sacar raciones y más raciones y botijos y más botijos...Luego fuimos a la discoteca del pueblo a mover el buyate y a seguir jarreando. La costumbre allí es que el novio la noche anterior vaya a casa de la novia, la despierte y la ronde, recitándola unos versos. Y así hicimos llegadas las 3 de la mañana. Tras el acto, siguieron cayendo cacharros en un improvisado botellón a la puerta de la casa de la novia. Como el cuerpo no daba más de sí, decidimos ir a dormir a nuestro cutre-hotel.

El sábado aprovechamos para ir a dar una vuelta por el pueblo, hacer unas fotillos y tomarnos un vermú antes de comer. Tras la comida y la siesta de rigor, nos engalonamos con los trajes y para la casa rural nos fuimos, lugar de la celebración. Al ser boda civil, el acto duró lo justo. Un par de lecturas, unas frases del alcalde del pueblo y una vez acabado, nos dirigimos al parador, donde cenaríamos. Antes de la cena, hubo un coctel variado, donde para variar, cayeron mas cañas. La cena tardó en llegar lo que duró el sol en el cielo. Entre los gritos típicos de una boda, cenamos un buen menú y sí, dimos buena cuenta de los vinos, tanto el blanco como el tinto. Un poco larga se hizo la cena alargándose casi 3 horas. Pero una vez finalizada, volvimos todos a la discoteca del pueblo, a esperar a los novios para el vals inicial y en cuanto acabó, empezaron a repartir los tickets de las bebidas y empezó la fiesta. Bailes, copas, copas y bailes hasta ultima hora de la noche que nos fuimos a dormir porque estabamos reventados.


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